La Academia de Inglés nació en las mentes de dos madres bilingües que querían que sus hijos aprendieran inglés lo antes posible…. ¡y se divirtieran! El objetivo era obviamente ofrecer cursos que fueran una extensión del aprendizaje en la escuela, sin que los niños se sintieran como si estuvieran en un aula como la que asisten habitualmente.

Estas dos madres, lanzaron su idea de una escuela de inglés en su ciudad para llenar un vacío evidente.

Durante los últimos diez años, la empresa se ha distinguido por sus estándares de calidad, su enfoque humano y una verdadera comprensión de las cuestiones relacionadas con la vida familiar.

En Qué creemos

Por la riqueza de su vocabulario, estructura y melodía, un lenguaje da espesor y densidad a las cosas que nos rodean y nos unen, confiriendo nuevos colores a los objetos, favoreciendo nuestras relaciones con los demás. Un nuevo lenguaje nos permite percibir nuestro entorno con mayor agudeza y darnos la oportunidad de ser sorprendidos por él. Una lengua no es, por tanto, un vehículo que conduce a un destino concreto, es el propio viaje.

La Academia de Inglés pretende ofrecer el marco más favorable para el aprendizaje de la llamada lengua extranjera, el de la iniciación y práctica de esta lengua como lengua materna. Ofrecer un ambiente de paz en el que todas las particularidades de una lengua puedan desarrollarse serenamente, sacando la lengua del contexto académico o profesional, proponiendo una práctica oral y cotidiana de la lengua, en el seno de la propia familia, para despertar el placer, la emoción y la risa, son los componentes de un enfoque que se aplica a todos los momentos de la vida, y en particular a la edad más temprana, ya que cuanto antes y con mayor frecuencia se exponga a una lengua, mejor será la restitución de los sonidos, la acentuación y la melodía de esta lengua.

La relación entre el educador y el estudiante es el punto esencial del éxito, se debe crear un fuerte vínculo para que tanto el niño como el adulto tengan el deseo de expresarse. Invitamos a los estudiantes a volver a sus propias raíces, a redescubrir los fundamentos de su lengua y su personalidad, y a lo que ha despertado en ellos, como niños, el placer, la emoción y la risa, para poder transmitir estos elementos en el marco del aprendizaje a través del intercambio y el juego. Esta transmisión no puede existir sin la curiosidad y vivacidad de los estudiantes.